Ginebra.– La pérdida y ruptura prematura del hielo marino en la Antártida, junto al aumento de la temperatura del océano, está poniendo en riesgo la supervivencia del pingüino emperador y el lobo fino antártico, según una actualización de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Ambas especies han sido reclasificadas a la categoría de “en peligro”, dos niveles antes de la extinción, en un informe divulgado un mes antes de una reunión de responsables del Tratado Antártico.
La UICN advierte que el pingüino emperador ha sufrido una disminución cercana al 10 % de su población entre 2009 y 2018, lo que representa más de 20.000 adultos menos, con proyecciones aún más negativas para las próximas décadas.
Según los modelos climáticos citados por la organización, la población podría reducirse a la mitad para la década de 2080 si continúan las emisiones de gases de efecto invernadero y la pérdida de hielo marino, un elemento esencial para la reproducción de la especie.
El organismo explica que los pingüinos emperador dependen del hielo fijo para la crianza de sus polluelos y durante su periodo de muda, lo que los hace especialmente vulnerables al calentamiento global.
En el caso del lobo fino antártico, la UICN reporta una caída de más del 50 % de su población entre 1999 y 2025, pasando de aproximadamente 2,19 millones a 944.000 ejemplares. La reducción del hielo marino ha afectado directamente su principal fuente de alimentación, el krill, que se desplaza hacia aguas más profundas debido al aumento de la temperatura del océano.
El informe también alerta sobre el deterioro del elefante marino del sur, cuya población se ha visto afectada por la influenza aviar altamente patógena.
La UICN subraya que la Antártida cumple un papel clave como regulador del clima global y advierte que los cambios actuales amenazan un ecosistema único y esencial para el equilibrio del planeta.





