Santo Domingo, R.D. La muerte de una adolescente haitiana de 14 años dentro de un hogar de paso del Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) ha generado conmoción nacional y renovado los cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad en los centros de acogida para menores en situación de vulnerabilidad.
La joven falleció presuntamente asfixiada por tres compañeras dentro del hogar Padre Luis Rosario, ubicado en San Antonio de Guerra, apenas nueve días después de haber ingresado al sistema de protección estatal.
Una "sorpresa" que terminó en tragedia
De acuerdo con la reconstrucción realizada por el Ministerio Público, la adolescente fue llevada hasta un baño del centro bajo el pretexto de recibir una sorpresa. Allí, según el expediente judicial, varias menores la habrían inmovilizado y asfixiado utilizando una sábana y el amarre de una prenda de vestir, luego de vendarle los ojos.
Una testigo de 13 años relató a las autoridades parte de lo ocurrido durante la madrugada, mientras otras residentes dormían en el pabellón. Posteriormente, las presuntas agresoras habrían intentado simular que se trató de un accidente.
El informe forense confirmó que la causa de muerte fue asfixia mecánica.
Una niña marcada por la vulnerabilidad
La víctima había sido trasladada desde Pedernales tras ser identificada en una situación de alta vulnerabilidad. Su padre había fallecido y su madre enfrentaba problemas de salud mental, circunstancias que motivaron la intervención de las autoridades.
Familiares la describen como una adolescente tranquila, estudiosa y de carácter afable, cuya vida estuvo marcada por dificultades desde temprana edad.
¿Qué ocurrió con la vigilancia?
Uno de los aspectos que más preocupa a las autoridades y a la opinión pública es cómo pudo ocurrir el crimen dentro de un centro diseñado precisamente para proteger menores en riesgo.
La presidenta ejecutiva de CONANI, Ligia Pérez Peña, explicó que el pabellón contaba con dos guías responsables y una custodia militar, conforme a los protocolos establecidos. Sin embargo, la agresión habría ocurrido durante un breve intervalo en que las guías descendieron para recibir a otra adolescente trasladada por la Policía Nacional.
Aunque la institución sostiene que se cumplieron los procedimientos vigentes, el caso ha puesto en evidencia posibles debilidades en los sistemas de supervisión y control.
Medidas adoptadas
Tras el incidente, CONANI anunció la suspensión del personal que se encontraba de servicio esa madrugada, el fortalecimiento de la vigilancia nocturna y la reorganización de las residentes en grupos más pequeños.
Asimismo, se implementaron intervenciones psicológicas tanto para las adolescentes acogidas como para el personal del centro.
Por su parte, el Ministerio Público solicitó medidas de coerción contra las tres menores señaladas por su presunta participación en los hechos, quienes fueron trasladadas a un Centro de Atención Integral para Adolescentes en Conflicto con la Ley Penal.
Más allá del crimen
La tragedia ha reabierto el debate sobre la situación de los niños, niñas y adolescentes migrantes bajo custodia estatal, así como sobre la capacidad de respuesta de las instituciones encargadas de proteger a menores provenientes de entornos marcados por la violencia, el abandono y la exclusión social.
Organizaciones de derechos humanos han solicitado una investigación exhaustiva y transparente para determinar si existieron fallas institucionales que contribuyeran al desenlace.
Mientras avanzan las investigaciones, la muerte de la adolescente se convierte en un símbolo de los desafíos que enfrenta el sistema de protección infantil dominicano y de la necesidad de fortalecer los mecanismos destinados a garantizar la seguridad de los menores más vulnerables.




